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Cristo y el coronavirus: Ven a la Roca (Cap. 1 y 2)

Estoy movido a escribir porque las probabilidades son un lugar frágil donde poner tu esperanza. Hay una mejor manera, un mejor lugar para pararse: una Roca de certidumbre en vez de la arena de las probabilidades.

Solo Cristo. Por su muerte no hay ira contra mí (1 Ts. 5:9-10). No porque yo sea perfecto, pues mis pecados, mi culpa, mi castigo cayeron sobre mi Salvador, Jesucristo. Él murió por nosotros. Eso es lo que la Biblia dice. Así que, estoy libre de condenación, culpa y castigo. Estoy seguro en el misericordioso favor de Dios. “Vivas o mueras, estarás conmigo”, dice Dios en Su Palabra.

Esto es muy distinto a descansar en lo que pudiera ser si viene el cáncer o el coronavirus. Esta es una Roca firme bajo mis pies. No es frágil, y me gustaría que fuera también tu Roca.

¿Es la Roca sólida solo en el tiempo “eventual”?

Alguien podría decir a lo anterior: “La gente religiosa como tú encuentra esperanza solo en lo por venir. Pero, ¿dónde está Él ahora, durante la pandemia del coronavirus?“.

Bueno, si no fuera el coronavirus, podría ser el cáncer o cualquier otra calamidad que viniera en cualquier momento. La Roca de la que hablo trae esperanza ahora, y la esperanza es poder en lo presente. ¿Por qué? Porque la esperanza evita que la gente se suicide – ahora. Ayuda a la gente a levantarse e ir a trabajar – ahora. Da significado a la vida diaria, incluso mientras estamos encerrados, en cuarentena – ahora. Libera del egoísmo, el temor y la avaricia – ahora. Da fuerza al amor y para tomar riesgos y sacrificios – ahora.

Así que, ten cuidado con despreciar lo por venir, porque puede ser que cuando lo “eventual” es hermoso y seguro, tu presente, aquí y ahora, es dulce y fructífero.

Mi objetivo es mostrar por qué Dios en Cristo es la Roca en este momento de la historia, en esta pandemia del coronavirus, y lo que es estar parados en su poderoso amor.

Un fundamento sólido

Escasamente alguna página en la Biblia es irrelevante en esta crisis. La fe bíblica no es un salto en la oscuridad, y se llama fe, no porque no tenga fundamento, sino porque involucra confianza.

Jesús no llamó a los creyentes ciegos, sino a los incrédulos (Mat. 15:13-14), pues “viendo, no ven”. La fe salvadora en la Palabra de Dios está basada en “ver”. Pero realmente ver.

¿Ver qué? La Biblia lo responde así: Satanás hace todo lo que puede para cegar “las mentes de los incrédulos, para evitar que vean la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios” (2 Cor. 4:4).

En otras palabras, hay una clase de luz espiritual que brilla a través del Evangelio – la historia bíblica de la salvación. Esto no es magia. No es místico, en el sentido de ser algo que “vemos”, pero que realmente no está ahí. Jesucristo es la clase de persona divina cuya moral y gloria espiritual sobrenatural -su belleza, valor y grandeza- brilla a través de Su Palabra. Esto autentica la Escritura como verdad.

Yo creo que cada uno tiene un molde en su corazón con la forma de Cristo. ¿Por qué? Porque ningún hombre puede consolar nuestras almas en esta pandemia, de la manera que Dios puede (Sal. 34:18-19). Su consuelo es inconmovible. Es este consuelo de una grandiosa y altísima Roca en el mar tormentoso. Proviene de Su Palabra, la Biblia.


Este es un pequeño resumen de los dos primeros capítulos del libro, originalmente en inglés, “Coronavirus and Christ”, recientemente lanzado por el Pastor John Piper, para descarga gratuita en el sitio web de su ministerio, www.desiringgod.com

Continúan en el siguiente post los capítulos 3, 4 y 5.

Cristo y el coronavirus

A propósito del tema más relevante estos días, el pastor John Piper ha recién publicado un audiolibro (y también en formato PDF) llamado “Cristo y el Coronavirus”. En este maravilloso material escrito a finales de marzo de 2020, de poco más de 100 páginas, él divide en dos partes los siguientes temas principales: 1. El Dios que reina sobre el coronavirus, y 2. ¿Qué está haciendo Dios a través del coronavirus?

En la primera parte se dedica a exaltar a Dios, y a señalar sus atributos de soberanía, bondad, justicia y amor. Todo esto con el propósito de que los lectores conozcan más al Señor, y sepan que, sin importar la circunstancia, hay una confianza todo bíblica y todo segura que podemos poner en la Roca, Jesucristo.

En la segunda parte del libro hay siete puntos que el pastor Piper sugiere, basándose completamente en las Escrituras, acerca de lo que Dios está obrando a través de la pandemia; tanto para creyentes como para no creyentes.

Es una obra sencilla pero muy, muy profunda y que abre los ojos sobre lo que está pasando a la luz de la eternidad.

Al final, hay una sentida oración que todos haríamos bien en imitar.

El libro está solamente en inglés (por ahora), y está disponible para descargar gratis en www.desiringgod.org. Es por eso que me tomaré la libertad de hacer algunos posts, consecuentes a este, sobre fragmentos muy relevantes y que, tengo la esperanza, puedan ayudar a todo el que se tope con este blog a entender más la situación actual desde una perspectiva divina, y más orando que Dios tenga misericordia de muchos y los traiga al verdadero arrepentimiento y fe salvadora en Jesucristo.

 

Cristianos del Espíritu Santo oscilantes

Yo veo el pecado del futuro como el mal empleo del tiempo libre. Esto no tiene que ver nada con una oportunidad de pasarse unas semanas de vacaciones.

No es el tiempo que se emplea en un viaje turístico por Europa o por Tierra Santa. No es una excursión de caza o de pesca. No son las horas pasadas cabalgando sobre las marejadas en un acuaplano, ni deslizándose sobre patines acuáticos, ni paseando en bote o a caballo. Todas estas cosas son lícitas y buenas en sí mismas.

Yo estoy refiriéndome al tiempo que se pierde. El tiempo que uno tiene para sí mismo, para escoger qué va a hacer con él. Tiempo que pudiera ser empleado para leer la Palabra de Dios. Tiempo que pudiera pasarse en el cuarto secreto hablándole al Padre Celestial.

Veo a Satanás venir de nuevo para acusar al cristiano de los últimos tiempos:

¡Mira al cristiano de estos últimos tiempos, el enviciado con la televisión! Míralo -horas y horas dedicadas para novelas en series televisadas, comedias, deportes- pero no tiene tiempo para estar a solas con Dios.

Este cristiano desconecta a Dios con un conmutador. Va de caza, de pesca, de viaje; juega al tenis, al golf y al baloncesto. Va al cine y a fiestas, y se ha vuelto callejero, peor no tiene tiempo para leer su Biblia u orar. ¿No es este el cristiano de los últimos tiempos, que se supone que ande por la fe? ¿No es este aquel cuya fe vencerá al mundo? ¿No es este aquel que va a prepararse para los días de persecución y de caos mundial que vienen? ¿Son estos cristianos buscaplaceres sobre los cuales el fin del mundo va a caer?

El mayor pecado del futuro contra Dios no es deshonrar el cuerpo, satisfacer la carne, ni siquiera blasfemar su nombre. El pecado más grande contra Dios ahora es simplemente ignorarlo a él, en un día y una época en que él está llamando tan claramente.

Vea una evolución irónica. Los cristianos de estos últimos tiempos, que viven tanto más cerca del retorno de Cristo que los primitivos cristianos, pasan el menor tiempo de todo en su presencia.

El mensaje de juicio que viene y del retorno de Jesucristo no será comprendido por tantos cristianos, por la misma razón que por el mensaje y la sentencia pendiente no penetraron hasta el corazón de la generación de Noé – porque estaban tan enamorados del placer de comprar, vender, plantar y hacer el amor.

 

Fragmento del libro “La Visión”, de pastor David Wilkerson. Apartado “Cristianos del Espíritu Santo oscilantes”; páginas 65, 66 y 67.

¿Qué haces en tiempos de Covid19?

Por Virginia Larrazábal

Este tiempo es insólito. Estamos en casa confinados, mientras afuera se desata un caos de salud y económico que nos cambió las dinámicas.

Hoy es tiempo de abstenerse de abrazar (Ecl. 3:5b). Cosas tan simples, ¿las valoramos ahora?

Tienes dinero y no puedes usarlo más que para no pasar hambre y comprar alguno que otro entretenimiento. Tienes ropa y maquillaje y no puedes lucirlo afuera a nadie. Tenías una rutina y planes que estuviste todo el primer trimestre del año trazando y, ¿adivina qué? “Todo se derrumbóóó” (como la canción).

¿Qué nos dice eso? Que todo aquello en lo que hemos puesto nuestra confianza son meros castillos de arena. ¡No puedes ni acercarte a tus amigos o seres queridos! Así que, si ellos han sido tu refugio, hoy día hay que conformarse con una ventana virtual.

Podrías decir: “Exageras, esto es temporal”. Sí, espero en Dios que sí, pero no sabes cuánto se va a prolongar. Adaptarse no es el problema, sino que no quieras darte cuenta del verdadero propósito de esta contingencia que tiene al mundo patas pa’rriba. Incluyendo también tu pequeño mundo, y el mío.

El Señor está hablando en este tiempo. Y no estoy promoviendo doctrinas raras, ojo. Pero Su Palabra es clara cuando dice que oiremos de rumores de guerras, hambres y pestes, pero aún no es el fin, sino que son principios de dolores (Mateo 24; Lucas 21).

Mucha gente está muriendo de aburrimiento en su casa, más que las lamentables cifras del Covid19. Y yo cito las palabras del puritano Matthew Henry: “Debería ser asunto de todos los días prepararse para nuestro último día”. Esto es un llamado a gritos de parte De Dios para que te ocupes en tu eternidad. Dicen que hoy estamos, mas no sabemos, ¿y a ti te importa eso? Debería.

Pierdes la lección si te encierras solo a ver Netflix, a quejarte y a vegetar en espera de un superhéroe. La Biblia dice en el Salmo 90:12:

“Ensénaños a contar nuestros días de tal manera que traigamos al corazón sabiduría”.

El llamado es este:

Isaías 55:6-8

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

 

¿Qué vas a hacer los días que te quedan de encierro? Y más importante, ¿cómo vas a reanudar “tu vida normal” una vez que salgas de él?

Hay que darnos cuenta de que Cristo es la roca en la que tiene que estar anclada nuestra vida, porque todo lo demás arena es, como dice una canción que pondré más abajo en este post.

 

El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5:12).

Si el centro de tu vida siguieren siendo todas lo que nombré al principio, las cosas que perecen y que no tienen peso eterno, estás vacío verdaderamente. Pero si todo lo que es a Cristo, aunque se muevan las montañas y tiemblen las colinas, tu vida estará anclada en Aquel que no cambia ni se muda con el tiempo, el único Fiel y Digno en quien tenemos una esperanza segura y que cumple todas sus promesas.

Te invito a venir a Cristo hoy.

 

“El Señor conoce tu corazón”

Esta frase es taaan común hoy en día pero, si les digo la verdad, cada vez que la oigo me horrorizo. “¿Por qué? Si Dios conoce los corazones”, bueno, sí, es verdad que el Señor lo sabe todo y no hay nada que de su presencia se esconda (Salmos 139:7), pero tengo la impresión de que se expresa por las razones incorrectas, adjudicando mérito al hombre, lo que convertiría esa oración en una declaración antropocéntrica. ¿Incómodo? Seguir leyendo “El Señor conoce tu corazón”

Deseable – Marcos Brunet y Toma tu lugar

 

No sé lo que viste en mí para amarme tanto así

Tanta paciencia, tanta misericordia

Me hiciste deseable para ti

 

Me elegiste antes que dijera sí, tanta gracia yo no puedo resistir

Me llamaste por mi nombre, me compraste con tu sangre

Me hiciste deseable para ti

 

Y llévame Señor, a tus cámaras de amor donde me enamoro más de t

Y llévame Señor, dentro de tu corazón yo encuentro mi lugar en ti

Un clamor profundo por ti

La oscuridad no existe, dijo hace tiempo un famoso científico, es solo ausencia de luz.

Las tinieblas, por muy espesas que sean, son partidas completamente con tan solo un rayito que se cuele para alumbrar lo que está oculto, y entonces se estremece todo lo que se esconde, temeroso de que le descubran, aterrado de su porvenir, pues no son más que intrusos que se colaron y que no pertenecen a lo real, a lo bueno, a lo honesto, a lo puro…

Aún recuerdo la amargura de las lágrimas y la opresión en el pecho aquellas noches de nunca acabar, en la inquietud de un alma vacía y resquebrajada, hasta que apareció Él.

Oh sí, cuando por fin vino la respuesta, cuando Él me arropó de claridad y disipó la confusión, cuando llegó la salvación.

Como quisiera que dejaras de esconderte, que dejaras hablarte, que me dejaras ayudarte…que fueras despertado para admirar la gloria del Santo, que tus cadenas fuesen deshechas y tu gozo manifiesto de una vez por todas.

Como quisiera que te dieses cuenta de tanta misericordia sobre ti derramada, la misma que te ha sostenido; que tus rodillas se doblen delante del Poderoso, que tu vida sea limpia, que tu sonrisa sea verdadera.

Cuanto deseo que también llegue para ti el día de la redención.

 

Efesios 5:13-14 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.

Einstein

Virginia L. / @virgisaescribe

Un mensaje ofensivo

¿Por qué ofende tanto el evangelio? Porque confronta la corrupción del ser humano, porque el pecado se retuerce, porque por naturaleza el hombre es enemigo de Dios y no quiere ni puede buscarle por sí mismo.

Numerosas veces me han eliminado del Facebook (y de lo que no es Facebook) por predicar el evangelio, pero es mejor agradar a Dios que agradar a los hombres y esa misma Palabra que me fue predicada a mí y me despertó de la muerte espiritual es la que yo divulgo, para ver si Dios tiene misericordia de alguno y le conceda que se arrepienta.

1 Tesalonicenses 2:3-4 Porque no estábamos equivocados en lo que predicábamos, ni tampoco hablábamos con malas intenciones ni con el propósito de engañar a nadie. Al contrario, Dios nos aprobó y nos encargó el evangelio, y así es como hablamos. No tratamos de agradar a la gente, sino a Dios, que examina nuestros corazones.