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Y entonces siento

Entre ojos cansados y adormilado respirar,
escuchando una suave canción de fondo aquí me siento a pensar,
y entonces siento la calma, el reposo que Dios me da,
una leve sonrisa se dibuja y un pálpito se hace notar.

Y entonces siento, corazón, que todo está bien,
no hay nada extraño ni con doblez,
todo fluye como un río claro,
comienzo a ver manifiesto todo por lo cual había orado.

Te descubro y me gusta,
y entonces siento que nada me asusta,
todo es tan natural, es que Él me prometió que a su tiempo todo sería tan hermoso,
y entonces siento que esperar no es gravoso,
aprender a amarte es como un renuevo, un alivio,
en mi espíritu sé que también te hago sentir vivo.

 

Con amor,

Virginia L.

 

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Una casa con gatitos

Por Virginia Larrazábal

 

“Dibújame un cordero”, dijo el Principito al aviador,

y yo le dije a un soñador: dibújame en tu corazón.

Recordar en griego significa por allí pasar,

pero a él no le bastó eso y me dijo “te haré una casita en él, con gatitos y demás…”.

 

Parece cosa de locos, pero bastó eso para vaciar mi maleta,

donde estaban empacados mi pasaje, mis audífonos y mis libretas…y, por su puesto, el soñador.

 

Con especial cariño para ti, que lo has inspirado.

Aunque aún no te conozco…

 

Por Virginia Larrazábal

Cuantas veces te he anhelado, cuantos rostros te he colocado. Una vez más escribo, con la cabeza llena de ti y la esperanza encendida de que no muy lejos, algún día, conoceré quien eres y dejarás de ser en mi mente un corazón sin nombre, unas manos sin textura y un cabello sin olor.

En lo más profundo de las habitaciones de mi corazón he albergado al guardián de mi ser, aquella voz que cada día me insta a mantenerme blanca y transparente, aquel en quien estoy escondida, ese a quien tendrás que conocer muy bien primero antes de dejarte pasar al sitio donde mora la ingenuidad de mi alma, el brillo de mis ojos, la suavidad de mi toque, el sonido de mi risa, la inmensidad del océano que llevo por dentro.

Más que esperarte, te oro; desde que le conozco sé que todo obra para bien, estoy segura de que pronto sabré porqué no funcionó con nadie más, entenderé de cuantas cosas he sido librada, y sé que en estos instantes cuando te pienso sin conocerte pasas grandes momentos junto al amado, tal vez hablándole de mí, así como yo en letras plasmo estas palabras que alguna vez has de leer…para que, cuando mires atrás, sepas que el clamor no fue en vano, para que conozcas que Su voluntad es buena perfecta y agradable, para que compruebes que Él todo lo ha hecho hermoso a su tiempo.

Te escribo amor, para la posteridad; para que desde este instante que leas me saques de donde esté y juntos adoremos al Rey de nuestra vidas, aquel cuyos pensamientos son de bien y no de mal, ese precioso Dios que como cordón de tres dobleces unió dos propósitos en uno. Él, nuestro norte, la razón de seguir.

si no tardas

“Allúdame, por fabor”

Por Virginia Larrazábal

 

Hoy día con tanto avance tecnológico, redes sociales y aplicaciones se puede uno dar cuenta fácilmente de que la gente escribe como piensa y, en muuuchos casos, la situación es grave (jajajá)…el desinterés por la lectura se traduce en falta de cultura y, por consiguiente, poco o nada de preocupación por la manera de escribir.

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Venezuela, ¿Ya despertaste?

Las crisis han representado a lo largo de la historia, desde los tiempos bíblicos, la oportunidad de Dios para glorificarse. Leía el libro de Ezequiel y me dí cuenta de que, después de incontables intentos de Dios para llamar la atención de su pueblo al cual amaba, para que se volvieran a Él y se arrepintieran de sus pecados, no tuvo más remedio que usar el sufrimiento.

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