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Desdén

¿A qué se parece un corazón enamorado y roto? A un estómago indigestado de mariposas que se congelaron.

Y cada vez, al finalizar el día, sin faltar ninguno de ellos, tu patético desdén me quebranta la existencia.

Creo que las personas tienen el grado de influencia que nosotros mismos les permitimos que ejerzan sobre nuestra vida. Existen límites. El problema está cuando los límites representan un desligue del apego.

Te perdiste de ser dueño de mis versos,  de largas conversaciones protagonistas de un escenario de vigilias. Un suave piano toca mientras dentro de mi pecho se deshace tu mirada hoy lejana y se desploman los inventos con que soñé y nunca fueron.

No hay nada feliz en este poema, hoy déjame estar triste, porque después de tan larga faena y de lo agotado que se encuentra mi cerebro, tú permaneces como un odioso que se rehúsa a irse, aunque ya lo hiciste.

Virginia L.

Olas

 

Dicen que cuando hay luna llena las olas del mar se alborotan, volátiles, impetuosas,

rompiendo el viento y llevándose por delante la quietud de la oscuridad.

Pues no es casualidad que yo misma me convierta en una ola,

mayormente cuando tengo la costumbre de las mujeres o cuando la gripe me inunda la cabeza,

recordándome un buzón de mensajes vacío y un ausentismo gritón que me ensordece la mente.

Reconozco que a veces (o casi siempre) exagero, las olas arrastran lejos los escombros ambulantes,

seguramente pasada esta noche todo volverá a la calma, pero en este momento, solo ahora déjame extrañarte a rabiar,

voy a pensar que mi incesante pensar te produce un golpeteo que no te deja dormir.

Sí, vamos a pensar eso, de todos modos no hay poesía que haya sido escrita sin un poco de locura.

 

Virginia L.

La culpa es de uno – Mario Benedetti

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

Mario Benedetti
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¿Y si lo extraño?

Por Walter Riso

Vas a romper tu relación porque no te conviene, no porque lo dejaste de querer. Duele, pero no mata. Al cabo de un tiempo, el corazón se estabiliza. Hasta las relaciones afectivas más terribles tienen “algo” bueno, así que es normal extrañar alguna cosa de la relación. Sin embargo, es más importante el inventario costo/beneficio que los hechos puntuales agradables. Como dije antes, las cosas buenas no tapan las malas, sobre todo si estas últimas afectan los principios y la autorrealización.