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La controversia del Halloween y los cristianos

Son muchos los cristianos que se abstienen de celebrar Halloween, una fiesta que es tan divertida e inofensiva para la gran mayoría en la actualidad, y son muy cuestionados por ello. ¿Pues qué tiene de malo vestirse de princesa, de vaquero o de zombie? Si nuestra cultura occidental dista tanto de los orígenes paganos de esta celebración y ahora es simplemente tomada como una fecha para entretenerse, ser creativos y compartir, ¿no? Bueno, esta es la opinión popular.

En vez de ahondar en las raíces celtas paganas del Halloween, pues ya mucho ha sido dicho sobre esto, me abocaré a contestar varias preguntas que -espero- dejen en claro la posición de muchos de nosotros, de modo que cada quien pueda tener libertad de conciencia para elegir de qué participar y de qué no.

¿A qué se asocia la fecha?

Por más que se haya diluido para muchos significado original de practicarlo, la razón de ser del Samhain era la evocación de espíritus que, según se creía, regresaban esa noche; las máscaras se usaban para “confundir” a cualquier demonio que despertara y quisiera poseer a la persona. Así que, indudablemente lo oculto, la muerte y el paganismo están estrechamente ligadas al Halloween. Tanto así que los disfraces por excelencia tienen que ver con personajes de muertos -y cabe destacar que con apariencias violentas y sangrientas algunos-, fantasmas, brujas, demonios, etc. No solo astronautas y hadas.

Además, es ampliamente conocido que el 31 de octubre es un día muy especial para las sectas satanistas, porque incluso toman animales -o niños en el peor de los casos- para ofrecer sacrificios y practicar ritos de invocación.

Rituales de Samhain / Halloween

¿Es pecaminoso entonces?

Pese a cómo se catalogue, disfrazarse, ir a una fiesta o salir a pedir dulces es estar de acuerdo y participar directamente. Dedicar incluso espacios dentro de tu casa es abrir la puerta para exaltar aquello que tienen que ver con las tinieblas.

Efesios 5:11 No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas.

Con base en lo anterior, si Dios prohíbe esto y lo considera abominable, claro que es pecado porque atenta contra quien Él es. Y pecar significa errar al blanco, desenfocarse de la meta, cometer falta.

¿Abre puertas a lo oculto?

Lamentablemente ya Halloween está tan aprovechado por las industrias que es una de las fechas comerciales más rentables. Pero la Palabra de Dios condena las prácticas ocultistas, tanto en el AT como en el NT, pues el Señor es un Dios de vivos y no de muertos (Marcos 12:27).

Hay quienes ven demonios en cualquier objeto, pero la realidad es que estos entes poseen personas, en todo caso. Respaldo de esto en los siguientes versos:

  • Mateo 9:32-33; 12:22; 17:18
  • Marcos 5:1-20; 7:26-30
  • Lucas 4:33-36; 22:3
  • Hechos 16:16-18

Sin embargo, identificarse con emblemas, adornos, películas, disfraces y cualquier cosa relacionada con las tinieblas es abrir puertas a la cauterización de las conciencias, de modo que cada vez más esto se va volviendo normal porque eres ministrado y llenado de todo esto, y los más vulnerables son los niños.

Todos los que se expongan terminarán entenebrecidos y confundidos en sus corazones acerca de lo que Dios ve con buenos ojos y lo que blasfema Su nombre. Y peor, realmente quienes no tienen al Espíritu Santo morando en sus vidas están propensos a ser tomados no solo por pensamientos diabólicos sino por demonios mismos. Porque si no estás lleno de Cristo, hay paso libre para que seas lleno de cualquier cosa. Podría parecer exagerado, pero el mundo espiritual es bastante real. ¿A qué grupo quieres pertenecer?

Otros pasajes bíblicos para consultar:

  • Levítico 19:31, 20:6, 27
  • Deuteronomio 18:10-12
  • Isaías 8:19
  • 1 Timoteo 4:1

Si no tienes una Biblia a la mano, te resumo lo que dicen: La adivinación, el consultar a los muertos, la brujería, el ofrecer a los hijos para que participen de rituales de las tinieblas (permitir que se disfracen y sean parte del Halloween definitivamente cuenta) son, como lo llama Dios mismo en Su Palabra, abominación. Mucho cuidado porque también nos advierte que hay muchos que hoy día están escuchando a espíritus engañadores y practicando doctrinas de demonios.

¿Me puedo ir al infierno por celebrar Halloween?

El Evangelio de Jesucristo son buenas nuevas de salvación para el pecador. Tristemente las religiones han implantado en la mente de las personas la doctrina de las obras para poder llegar al cielo, al nirvana, a la iluminación máxima o cualquiera que sea la meta de lo que practiquen, lo cual es diametralmente opuesto al mensaje del cristianismo:

Todos hemos transgredido la ley de Dios (1 Tim. 1:9-10), nacemos con una naturaleza caída (Salmos 51:5) y estamos condenados a perdición (Rom. 5:12), sin posibilidad de pagar por nosotros mismos la expiación (Is. 64:6), completamente destituidos de la gloria de Dios (Rom. 3:23). Jesucristo, único mediador entre Dios y los hombres (1 Tim. 2:5), es el sustituto por los pecados del ser humano (2 Cor. 5:21). Todo aquel que venga a Él en fe y arrepentimiento (Juan 3:16), confesando sus pecados y poniendo su confianza en Él como su Señor y suficiente Salvador (Rom. 10:9) tendrá la potestad de ser hecho hijo de Dios (Juan 1:12), parte de la familia de la fe y coheredero del cielo, de la vida eterna y de las promesas celestiales con Cristo (Rom. 8:17).

El cristiano genuinamente redimido no corre el riesgo de perder su salvación (1 Juan 5:11-13), así incurra en faltas (todos seguimos en este cuerpo mortal, sujetos a pasiones y tentaciones, pero estamos en constante proceso de santificación ver Romanos 7). Pero ojo, esto no da licencia para pecar desenfrenadamente, porque el cristiano verdadero no practica el pecado ya como forma de vida ni se deleita en él (1 Juan 3:9), sino que lo aborrece. Por el contrario, alguien que retroceda y apostate de la fe da evidencia de no haber recibido verdaderamente la fe salvífica (1 Juan 2:19).

Así que no, no precisamente te vas al infierno por celebrar Halloween, porque aunque esto no agrada a Dios, estar condenado no depende de una lista de cosas específicas, sino que todo lo que somos fuera de Cristo está en condición perdida. Todo. Quien termina perdido eternamente es aquel que rehusó creer en el Evangelio en vida y jamás aceptó a Jesucristo (Juan 3:18).

Ahora, lo anterior son preguntas que usualmente oigo de los incrédulos. Pero hay otras cosas más profundas que los cristianos debemos considerar a la hora de decidir participar o no del Halloween o de muchas otras celebraciones que caen dentro de las preguntas a continuación.

¿Honra a Cristo?

1 Corintios 10:31 Ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.

Si participar de esto hace que, de alguna manera, el nombre de Cristo sea burlado, tenido por menos o si nos lleva a regocijarnos en el pecado que lo crucificó, entonces definitivamente no lo honra. Más que prohibiciones, los cristianos estamos llamados a hacer todo lo que glorifique a nuestro Señor, y nada menos que eso.

Así que, si ofende a Dios y denigra a Cristo, ¿para qué hacerlo?

¿Viola mi conciencia?

Entiendo que a veces las presiones nos hacen ceder, aún cuando nuestra conciencia nos amonesta. Nos sentimos mal porque ¿qué comunión tiene la luz con las tinieblas? (2 Cor. 6:14), pero si incluirnos en esta u otras costumbres viola nuestra conciencia, ¡entonces no le entremos!

Cabe destacar que hay algunas tradiciones que no son malas en sí mismas, pero tienen poder sobre las conciencias y eso es más que suficiente para abstenerse. Esto me lleva a la siguiente pregunta.

¿Viola la conciencia de otros?

El capítulo 14 a los Romanos nos habla acerca de los débiles en la fe. Hay quienes consideran el Halloween una herejía de la que no se atreverían a participar ni vistiendo a sus hijos de piratas o angelitos; aún más hay quienes saben que estas cosas -como dije antes- no tienen poder en sí mismas, es decir, los objetos son objetos, la ropa es ropa, pero lo que siempre es influenciado y se afecta es la conciencia (1 Cor. 8:4), y por ende se abstienen porque no ven sentido en tomar parte ni en promoverlas; y yendo más allá, deshonra por completo el reino de luz de Jesucristo y a Su persona.

Juzgar inquisidoramente podría no cumplir el propósito de acercarlos a la verdad. Más bien, ante estas cosas siempre tiene que reinar la ley del amor. Quienes tengan seguridad de su salvación y convicción de su libertad cristiana, dejen entonces que el amor gobierne todo, para anunciar la verdad con espíritu correcto y firmeza, y también al punto incluso de abstenerse de ciertas prácticas por amor al hermano, e incluso al incrédulo (que usualmente está buscando oportunidades por donde ver al cristiano flaquear y acusarlo de falso o burlarse).

Te recomiendo ver completos el capítulo 8 de 1 a los Corintios, que refiere lo anterior, y que además habla sobre lo sacrificado a los ídolos.

Bono: ¿Por qué Halloween no y navidad sí?

Otra vez, volviendo al tema de la libertad de conciencia cristiana, hay quienes ven las raíces paganas de la instauración de la navidad como un impedimento para incluirse en las fiestas. Por lo que muchos incrédulos ven incongruente que muchos cristianos participen de una y de otra no. La respuesta es sencilla: todo se resume a lo que estas celebraciones evocan.

Una es netamente asociada al ocultismo y las tinieblas, como dije en la primera pregunta, en cambio la navidad, aunque haya sido una iniciativa de la mescolanza entre el paganismo y el cristianismo primitivo, hoy en día es algo completamente redimible, ya que la gran mayoría de cristianos aprovechamos para predicar el Evangelio -cosa que se tiene que hacer siempre, pero en diciembre se propician oportunidades que quizá no tenemos en otras ocasiones de manera tan abierta dentro de nuestras casas, con nuestros amigos o incluso desconocidos-.

¿Que si está bien o no poner arbolito y adornos? Bueno, a mí en particular me da igual, es algo muy personal el no ser tan dada a la decoración, pero tampoco condeno a quien viste su casa de muñecos de nieve y árbol con luces. Aunque sí debo confesar que tengo inconvenientes con la figura de Santa Claus, pero eso es para otro post.

Incluso me gusta mucho la postura de John Piper al respecto.

En conclusión…

Como cristianos debemos hacer todo para la gloria de Dios, rechazando lo que Dios llama maldito y abrazando lo que Dios llama bueno; con libertad de conciencia y siendo gobernados por la ley del amor, de modo que nuestras acciones reflejen el Evangelio y sirvan para ganar a otros para Cristo; honrando de esta manera a nuestro Señor y recordando siempre que vivimos en una lucha constante por santificarnos y abandonar todo pecado que llevó a la cruz a nuestro Salvador.

Romanos 12:2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

¡Si esto te ha sido de bendición, por favor comparte! Dios te bendiga.

Virginia.

Cristo y el coronavirus: Ven a la Roca (Cap. 1 y 2)

Estoy movido a escribir porque las probabilidades son un lugar frágil donde poner tu esperanza. Hay una mejor manera, un mejor lugar para pararse: una Roca de certidumbre en vez de la arena de las probabilidades.

Solo Cristo. Por su muerte no hay ira contra mí (1 Ts. 5:9-10). No porque yo sea perfecto, pues mis pecados, mi culpa, mi castigo cayeron sobre mi Salvador, Jesucristo. Él murió por nosotros. Eso es lo que la Biblia dice. Así que, estoy libre de condenación, culpa y castigo. Estoy seguro en el misericordioso favor de Dios. “Vivas o mueras, estarás conmigo”, dice Dios en Su Palabra.

Esto es muy distinto a descansar en lo que pudiera ser si viene el cáncer o el coronavirus. Esta es una Roca firme bajo mis pies. No es frágil, y me gustaría que fuera también tu Roca.

¿Es la Roca sólida solo en el tiempo “eventual”?

Alguien podría decir a lo anterior: “La gente religiosa como tú encuentra esperanza solo en lo por venir. Pero, ¿dónde está Él ahora, durante la pandemia del coronavirus?“.

Bueno, si no fuera el coronavirus, podría ser el cáncer o cualquier otra calamidad que viniera en cualquier momento. La Roca de la que hablo trae esperanza ahora, y la esperanza es poder en lo presente. ¿Por qué? Porque la esperanza evita que la gente se suicide – ahora. Ayuda a la gente a levantarse e ir a trabajar – ahora. Da significado a la vida diaria, incluso mientras estamos encerrados, en cuarentena – ahora. Libera del egoísmo, el temor y la avaricia – ahora. Da fuerza al amor y para tomar riesgos y sacrificios – ahora.

Así que, ten cuidado con despreciar lo por venir, porque puede ser que cuando lo “eventual” es hermoso y seguro, tu presente, aquí y ahora, es dulce y fructífero.

Mi objetivo es mostrar por qué Dios en Cristo es la Roca en este momento de la historia, en esta pandemia del coronavirus, y lo que es estar parados en su poderoso amor.

Un fundamento sólido

Escasamente alguna página en la Biblia es irrelevante en esta crisis. La fe bíblica no es un salto en la oscuridad, y se llama fe, no porque no tenga fundamento, sino porque involucra confianza.

Jesús no llamó a los creyentes ciegos, sino a los incrédulos (Mat. 15:13-14), pues “viendo, no ven”. La fe salvadora en la Palabra de Dios está basada en “ver”. Pero realmente ver.

¿Ver qué? La Biblia lo responde así: Satanás hace todo lo que puede para cegar “las mentes de los incrédulos, para evitar que vean la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios” (2 Cor. 4:4).

En otras palabras, hay una clase de luz espiritual que brilla a través del Evangelio – la historia bíblica de la salvación. Esto no es magia. No es místico, en el sentido de ser algo que “vemos”, pero que realmente no está ahí. Jesucristo es la clase de persona divina cuya moral y gloria espiritual sobrenatural -su belleza, valor y grandeza- brilla a través de Su Palabra. Esto autentica la Escritura como verdad.

Yo creo que cada uno tiene un molde en su corazón con la forma de Cristo. ¿Por qué? Porque ningún hombre puede consolar nuestras almas en esta pandemia, de la manera que Dios puede (Sal. 34:18-19). Su consuelo es inconmovible. Es este consuelo de una grandiosa y altísima Roca en el mar tormentoso. Proviene de Su Palabra, la Biblia.


Este es un pequeño resumen de los dos primeros capítulos del libro, originalmente en inglés, “Coronavirus and Christ”, recientemente lanzado por el Pastor John Piper, para descarga gratuita en el sitio web de su ministerio, www.desiringgod.com

Continúan en el siguiente post los capítulos 3, 4 y 5.

Cristo y el coronavirus

A propósito del tema más relevante estos días, el pastor John Piper ha recién publicado un audiolibro (y también en formato PDF) llamado “Cristo y el Coronavirus”. En este maravilloso material escrito a finales de marzo de 2020, de poco más de 100 páginas, él divide en dos partes los siguientes temas principales: 1. El Dios que reina sobre el coronavirus, y 2. ¿Qué está haciendo Dios a través del coronavirus?

En la primera parte se dedica a exaltar a Dios, y a señalar sus atributos de soberanía, bondad, justicia y amor. Todo esto con el propósito de que los lectores conozcan más al Señor, y sepan que, sin importar la circunstancia, hay una confianza todo bíblica y todo segura que podemos poner en la Roca, Jesucristo.

En la segunda parte del libro hay siete puntos que el pastor Piper sugiere, basándose completamente en las Escrituras, acerca de lo que Dios está obrando a través de la pandemia; tanto para creyentes como para no creyentes.

Es una obra sencilla pero muy, muy profunda y que abre los ojos sobre lo que está pasando a la luz de la eternidad.

Al final, hay una sentida oración que todos haríamos bien en imitar.

El libro está solamente en inglés (por ahora), y está disponible para descargar gratis en www.desiringgod.org. Es por eso que me tomaré la libertad de hacer algunos posts, consecuentes a este, sobre fragmentos muy relevantes y que, tengo la esperanza, puedan ayudar a todo el que se tope con este blog a entender más la situación actual desde una perspectiva divina, y más orando que Dios tenga misericordia de muchos y los traiga al verdadero arrepentimiento y fe salvadora en Jesucristo.

 

“El Señor conoce tu corazón”

Esta frase es taaan común hoy en día pero, si les digo la verdad, cada vez que la oigo me horrorizo. “¿Por qué? Si Dios conoce los corazones”, bueno, sí, es verdad que el Señor lo sabe todo y no hay nada que de su presencia se esconda (Salmos 139:7), pero tengo la impresión de que se expresa por las razones incorrectas, adjudicando mérito al hombre, lo que convertiría esa oración en una declaración antropocéntrica. ¿Incómodo? Seguir leyendo “El Señor conoce tu corazón”

Solo por gracia

Ningún ser humano procurará ser salvado hasta que descubra su propia impotencia para salvarse. Esa es la gran diferencia entre el cristianismo y las religiones, porque éstas te dicen lo que debes hacer para ser acepto por Dios; el evangelio te dice lo que ya Dios hizo por ti en Cristo Jesús para salvarte.

Sí, tenemos un gravísimo problema llamado pecado, pero Dios envió a Su Hijo, al Salvador para resolverlo. ESA ES LA OFERTA DEL EVANGELIO, hay perdón en Cristo para todo aquel que se arrepiente de sus pecados y que descansa en la justicia y gracia de Jesús.

Pídele a Él hoy que te salve y transforme tu corazón, pídele que te haga percibir la condición de tu pecado, porque dice la Escritura que Dios no desprecia un corazón contrito y humillado; no serás desechado si a Él te acercas hoy.

Romanos 10:13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Pr. Sugel Michelen.

Un clamor profundo por ti

La oscuridad no existe, dijo hace tiempo un famoso científico, es solo ausencia de luz.

Las tinieblas, por muy espesas que sean, son partidas completamente con tan solo un rayito que se cuele para alumbrar lo que está oculto, y entonces se estremece todo lo que se esconde, temeroso de que le descubran, aterrado de su porvenir, pues no son más que intrusos que se colaron y que no pertenecen a lo real, a lo bueno, a lo honesto, a lo puro…

Aún recuerdo la amargura de las lágrimas y la opresión en el pecho aquellas noches de nunca acabar, en la inquietud de un alma vacía y resquebrajada, hasta que apareció Él.

Oh sí, cuando por fin vino la respuesta, cuando Él me arropó de claridad y disipó la confusión, cuando llegó la salvación.

Como quisiera que dejaras de esconderte, que dejaras hablarte, que me dejaras ayudarte…que fueras despertado para admirar la gloria del Santo, que tus cadenas fuesen deshechas y tu gozo manifiesto de una vez por todas.

Como quisiera que te dieses cuenta de tanta misericordia sobre ti derramada, la misma que te ha sostenido; que tus rodillas se doblen delante del Poderoso, que tu vida sea limpia, que tu sonrisa sea verdadera.

Cuanto deseo que también llegue para ti el día de la redención.

 

Efesios 5:13-14 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.

Einstein

Virginia L. / @virgisaescribe

tuliP: Perseverancia de los santos

Escribiendo a los Filipenses, Pablo dice: “que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.” (Fil. 1:6). Ahí está la promesa de Dios de que lo que El comienza en nuestras almas, Él tiene la intención de terminar. Así que el viejo axioma de la teología reformada por la perseverancia de los santos es la siguiente: Si lo tienes, es decir, si usted tiene una fe genuina y se encuentran en un estado de gracia salvadora, nunca lo perderá. Si lo pierdes, nunca lo tuviste.

Sabemos que muchas personas hacen profesión de fe, luego se alejan y repudian o se retractan de esas profesiones. El apóstol Juan señala que hubo quien dejó la compañía de los discípulos, y dice de ellos: “Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros” (1 Juan 2:19). Por supuesto, estaban con los discípulos en cuanto a las apariencias externas antes de partir. Habían hecho una profesión externa de fe, y Jesús deja en claro que es posible para una persona hacer esto incluso cuando no posee lo que él profesa. Seguir leyendo tuliP: Perseverancia de los santos

tuLip: Expiación limitada o redención particular

Creo que de todos los cinco puntos del calvinismo, la expiación limitada es el más controversial, y el que engendra tal vez la mayor confusión y consternación. Esta doctrina está principalmente preocupada por el destino inicial, el plan o designio de Dios al enviar a Cristo al mundo para morir en la cruz. Seguir leyendo tuLip: Expiación limitada o redención particular

tUlip: Elección incondicional

La visión reformada de la elección, conocida como la elección incondicional, significa que Dios no prevé una acción o estado de nuestra parte que Le induzca a salvarnos. Más bien, la elección se basa en la decisión soberana de Dios para salvar a quien Él se complace en salvar. Seguir leyendo tUlip: Elección incondicional

Tulip: Depravación Total

La doctrina de la depravación total refleja el punto de vista reformado del pecado original. Ese —pecado original— es un término a menudo mal entendido en el campo popular. Algunas personas asumen que el término pecado original debe referirse al pecado, la primera transgresión original que todos hemos copiado en muchas maneras diferentes en nuestras propias vidas, es decir, el primer pecado de Adán y Eva. Pero eso no es lo que el pecado original se refiere históricamente en la iglesia. Más bien, la doctrina del pecado original define las consecuencias para la raza humana a causa de aquel primer pecado. Seguir leyendo Tulip: Depravación Total