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Jacarandas

Dile que es de noche y que lo quiero mucho,
Que las jacarandas son bonitas,
pero que no se tarde mucho mirándolas
y ponga sus ojos a lo humano que le llama.

Dile que me gustó lo que se puso y lo que se quitó,
Lo que tiene de nacimiento y lo que no me muestra todavía.

Dile que le escribo,
Que le pienso,
Que no demore,
Que seré feliz si contesta
Y aún más si viene.

Urgencia

Parece que no basta una pandemia para que las capas vuelen.

Evidencia desgarradora de la influencia bárbara de las construcciones sociales y el miedo.

Reprime, desola, entristece, desespera.

Y no es que yo sea parte de ello, pero me callo porque, aunque lo he intentado, no hallo manera de penetrar tus capas.

Entonces, no depende de mí.

Si por mí fuera, hace rato que mis labios secos se hubieran calmado el ardor con los tuyos.

No sabes la urgencia que tengo de decirte.

Mi corazón clama al cielo, casi que con gritos indecibles, que tú y yo estemos puestos en la misma parada, esperando el mismo semáforo.

Vaya que una coincidencia así solo podría ser obra divina, porque no encuentro racionalmente otro modo.

Es algo complicado esto.

¿Por qué no me amas de una vez? Si yo te amo desde antes.

Tú eres

Una acción se vuelve hábito a los 21 días de practicarla continuamente, dicen.

¿Y si nos decimos cosas bonitas más seguido? Nos sorprenderíamos de buscar en nuestro interior y abrir un almacén repleto de pensamientos, sentimientos e intenciones hacia otras personas que, sin darnos cuenta muchas veces, tienen un asiento en nuestro corazón; algunos están a la puerta y otros mirando por la ventana. Pero están.

Hoy te digo…¿qué te digo?

Que eres un océano con mucha vida por dentro, con sorpresas y cosas que yo no imagino, y que me gustaría ver más de cerca.

Eres paciencia, eres ímpetu.
Eres sabiduría, eres juventud.
Eres humildad, eres ambición.
Eres ternura, eres firmeza.
Eres risa, eres consuelo.
Eres luz, eres intimidad.
Eres entrega, eres desapego.
Eres generosidad, eres reserva.
Eres fe, eres diligencia.
Eres templanza, eres aventura.
Eres amor y eres amado.

Tú eres.

 

Originalmente escrito el 7 de julio de 2019.

A segunda o tercera vista

Muchas, y cada vez más palabras se me cruzan por la mente

ahora mismo, cuando calladamente intento otra vez dejar el corazón en el papel.

No escribiré un poema como para que conmigo pases la vida entera,

ni siquiera tengo intenciones, solo emociones

que me han provocado un insomnio loco como pocos.

Mi querido, ¡eres hermoso!

Si te hablara de lo que contemplo cuando te veo pensarías que soy una impetuosa,

no es esa la impresión que quiero causar,

de hecho no fue a primera sino a segunda o tercera vista que logré admirar

tantas cualidades que adornan tu humanidad.

Me río tontamente porque sé que no es para siempre,

seguro pronto pasa y vuelvo a ser sensata,

pero mientras sucede, disfruto esta sensación grata

de creerme de ti enamorada, aunque sea solo un suspiro,

pues aquel que pierde más es el que nunca se lo ha permitido.

 

Virginia L. / @VirgisaEscribe

Un clamor profundo por ti

La oscuridad no existe, dijo hace tiempo un famoso científico, es solo ausencia de luz.

Las tinieblas, por muy espesas que sean, son partidas completamente con tan solo un rayito que se cuele para alumbrar lo que está oculto, y entonces se estremece todo lo que se esconde, temeroso de que le descubran, aterrado de su porvenir, pues no son más que intrusos que se colaron y que no pertenecen a lo real, a lo bueno, a lo honesto, a lo puro…

Aún recuerdo la amargura de las lágrimas y la opresión en el pecho aquellas noches de nunca acabar, en la inquietud de un alma vacía y resquebrajada, hasta que apareció Él.

Oh sí, cuando por fin vino la respuesta, cuando Él me arropó de claridad y disipó la confusión, cuando llegó la salvación.

Como quisiera que dejaras de esconderte, que dejaras hablarte, que me dejaras ayudarte…que fueras despertado para admirar la gloria del Santo, que tus cadenas fuesen deshechas y tu gozo manifiesto de una vez por todas.

Como quisiera que te dieses cuenta de tanta misericordia sobre ti derramada, la misma que te ha sostenido; que tus rodillas se doblen delante del Poderoso, que tu vida sea limpia, que tu sonrisa sea verdadera.

Cuanto deseo que también llegue para ti el día de la redención.

 

Efesios 5:13-14 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.

Einstein

Virginia L. / @virgisaescribe

Desdén

¿A qué se parece un corazón enamorado y roto? A un estómago indigestado de mariposas que se congelaron.

Y cada vez, al finalizar el día, sin faltar ninguno de ellos, tu patético desdén me quebranta la existencia.

Creo que las personas tienen el grado de influencia que nosotros mismos les permitimos que ejerzan sobre nuestra vida. Existen límites. El problema está cuando los límites representan un desligue del apego.

Te perdiste de ser dueño de mis versos,  de largas conversaciones protagonistas de un escenario de vigilias. Un suave piano toca mientras dentro de mi pecho se deshace tu mirada hoy lejana y se desploman los inventos con que soñé y nunca fueron.

No hay nada feliz en este poema, hoy déjame estar triste, porque después de tan larga faena y de lo agotado que se encuentra mi cerebro, tú permaneces como un odioso que se rehúsa a irse, aunque ya lo hiciste.

Virginia L.

Olas

 

Dicen que cuando hay luna llena las olas del mar se alborotan, volátiles, impetuosas,

rompiendo el viento y llevándose por delante la quietud de la oscuridad.

Pues no es casualidad que yo misma me convierta en una ola,

mayormente cuando tengo la costumbre de las mujeres o cuando la gripe me inunda la cabeza,

recordándome un buzón de mensajes vacío y un ausentismo gritón que me ensordece la mente.

Reconozco que a veces (o casi siempre) exagero, las olas arrastran lejos los escombros ambulantes,

seguramente pasada esta noche todo volverá a la calma, pero en este momento, solo ahora déjame extrañarte a rabiar,

voy a pensar que mi incesante pensar te produce un golpeteo que no te deja dormir.

Sí, vamos a pensar eso, de todos modos no hay poesía que haya sido escrita sin un poco de locura.

 

Virginia L.

Y entonces siento

Entre ojos cansados y adormilado respirar,
escuchando una suave canción de fondo aquí me siento a pensar,
y entonces siento la calma, el reposo que Dios me da,
una leve sonrisa se dibuja y un pálpito se hace notar.

Y entonces siento, corazón, que todo está bien,
no hay nada extraño ni con doblez,
todo fluye como un río claro,
comienzo a ver manifiesto todo por lo cual había orado.

Te descubro y me gusta,
y entonces siento que nada me asusta,
todo es tan natural, es que Él me prometió que a su tiempo todo sería tan hermoso,
y entonces siento que esperar no es gravoso,
aprender a amarte es como un renuevo, un alivio,
en mi espíritu sé que también te hago sentir vivo.

 

Con amor,

Virginia L.

 

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Una casa con gatitos

Por Virginia Larrazábal

 

“Dibújame un cordero”, dijo el Principito al aviador,

y yo le dije a un soñador: dibújame en tu corazón.

Recordar en griego significa por allí pasar,

pero a él no le bastó eso y me dijo “te haré una casita en él, con gatitos y demás…”.

 

Parece cosa de locos, pero bastó eso para vaciar mi maleta,

donde estaban empacados mi pasaje, mis audífonos y mis libretas…y, por su puesto, el soñador.

 

Con especial cariño para ti, que lo has inspirado.